Los millenials y el crowdlending

A los nacidos entre los años 1981 y 1995 se les llama millenials. Era de esperar que una generación nacida en plena explosión digital fuera la gran defensora de las nuevas tecnologías. Han demostrado ser consumidores exigentes, que utilizan Internet como principal fuente de búsqueda de información. Además, su dependencia hacia los dispositivos móviles se cimienta en una gran presencia en redes sociales y una fuerte actividad con diferentes apps. La relación de los millenials con las fintech podría parecer, en un principio, muy estrecha. Sin embargo, un estudio de Fintech Spain admite que, si bien el 60% de ellos “ha oído hablar alguna vez de fintech” su conocimiento se limita a las plataformas de pago y transferencias a través del móvil. De hecho, tan solo el 8% de los encuestados conoce las plataformas de préstamos.

Reveladoras conclusiones como estas son las que nos hacen replantearnos si la educación financiera que están recibiendo nuestros jóvenes es la correcta. Se podría pensar que la mayoría de las personas pertenecientes a esta generación están condenadas a la precariedad laboral, y que quizá no tengan aún la capacidad inversionista suficiente. En este sentido, los jóvenes inmersos en esta situación no se plantean opciones de sacar rendimiento a sus ahorros dado que, básicamente, no disponen de ellos. Sin embargo, hay sujetos activos con un puesto de trabajo estable y con un sueldo aceptable que les convierten en potenciales inversores en plataformas de crowdlending, solo que es posible que no hayan tenido acceso a información de calidad sobre este negocio.

Una generación con gran potencial

La economía colaborativa no es desconocida para los millenials. De hecho, la crisis espoleó la tendencia de cuestionar los principios, valores y normas del sistema. Este fomento del criterio propio derivó en una mayor preocupación por el entorno, impulsando las iniciativas dirigidas a buscar un valor social más allá del puramente económico. Fue en este contexto cuando el crowdfunding, tanto el de donación como el de recompensa, ganaron adeptos. La aceptación del crowdlending está siendo más lenta, en parte, porque todavía cuesta hacer entender a la sociedad que este tipo de financiación alternativa también repercute directamente en la economía basada en los bienes físicos, no en los bursátiles.

Los jóvenes de hoy en día buscan un sistema financiero abierto y transparente, que promueva el compromiso social. El crowdlending es una herramienta que responde a estas demandas, dado que se basa en el principio de colaboración. En cuanto al funcionamiento de las plataformas, la generación millenial tiene a su favor su mayor exposición a las tecnologías, por lo que les resultará muy sencillo familiarizarse con su uso. Por otro lado, no podemos obviar que el crowdlending representa una oportunidad de recibir un beneficio interesante a cambio de los fondos brindados. Los préstamos remunerados acabarán haciéndose un hueco entre los millenials porque contribuyen a dar salida a proyectos protagonizados por emprendedores a los que no llega la clásica financiación bancaria. Este marco es aplicable también al caso del crowdlending inmobiliario en el que está especializado CIVISLEND, donde este tipo de inversores son bienvenidos.

 

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