El crowdlending ya no es un desconocido dentro de nuestras fronteras. Existen varias plataformas de financiación participativas que operan en nuestro país y que cuentan con cierto recorrido. Ya son muchos los inversores que consideran esta opción como un método alternativo perfecto para hacer crecer sus ahorros ante el exiguo beneficio de otros productos como los depósitos y la necesidad de sólidos conocimientos financieros para operar en bolsa.

Aunque las plataformas de factura 100% nacional ofrecen una rentabilidad muy atractiva, no están solas en el mercado, dado que en el extranjero han surgido empresas homólogas que resultan muy competitivas a primera vista.

Echando un vistazo a las cifras, da la sensación de que las plataformas foráneas ofrecen un porcentaje de interés más alto por los fondos. Aunque la inversión en este tipo de plataformas, sea cual sea su nacionalidad de origen, no está exenta de riesgos, aventurarse a entrar aquellas que no son españolas podría conllevar peligros añadidos.

En primer lugar, las 26 plataformas registradas que a día de hoy operan en territorio español están autorizadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Los requisitos para obtener dicha autorización no son sencillos, por lo que lograrlo ya da una idea de la seriedad de las compañías.

Es posible que en el extranjero existan instituciones análogas a nuestra CNMV que obliguen a cumplir ciertos trámites. El inversor que esté interesado deberá preocuparse de averiguarlo.

Otro de los escollos es que las plataformas operan en la divisa de su país correspondiente. Actualmente, 24 países emplean el euro como moneda oficial, si bien 19 de ellos pertenecen a la Eurozona porque, a su vez, son miembros de la Unión Europea.

Los estados que usan el euro de facto pero que no son miembros de la organización internacional son Andorra, Ciudad del Vaticano, Mónaco, Montenegro y San Marino. Las plataformas que queden fuera de la Zona Euro y de sus excepciones exigirán a todo aquel que quiera entrar como inversor en las mismas que realice cambios de divisa, lo que implica la aplicación de comisiones que habrá que tener en cuenta a la hora de calcular la rentabilidad real de la inversión.

 

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Crowdlending, ¿vale la pena invertir en el extranjero?

 

Existe un aspecto que podría ser considerado un freno importante. Los proyectos que se financian a través de las las plataformas españolas tienen detrás a empresas cuya fiabilidad y trayectoria es mucho más fácil de comprobar en comparación con las de fuera de nuestro país.

En el caso de CIVISLEND, más allá del análisis exhaustivo que se realiza a las compañías inmobiliarias que solicitan financiación, está el hecho de que lo que los desarrollos de obra nueva que se levantarán sobre el suelo financiado están perfectamente definidos. En el extranjero, será más complicado verificarlo y habrá que tomarse más molestias para conocer a fondo el destino final de los ahorros que decidamos invertir.

Es esencial que, antes de dar el paso, se requiera toda la información posible y, a ser posible, se recopilen testimonios de otras personas que ya hayan dado el paso con éxito, pidiéndolas consejo incluso. También es importante que revisemos el registro contable de estos negocios en caso de estar disponible, así como asegurarnos de que estas plataformas son plenamente solventes y con buena reputación.

Igualmente, el hecho de invertir en plataformas de crowdlending extranjeras lleva aparejada una fiscalidad diferente, por lo que habrá que preocuparse de tributar correctamente por los beneficios obtenidos.

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