Crowdlending: complemento de la banca tradicional

La fuerte contracción del crédito vivida en España hace ya una década parece algo del pasado. Sin embargo, a día de hoy los bancos son los responsables de financiar a las empresas en más del 80% de los casos. Esta concentración pondría en serios problemas al tejido empresarial español ante un nuevo colapso del sistema financiero. Se habla mucho de los peligros que acechan al inversor en crowdlending, pero se pasa por alto el riesgo que supone que la financiación esté tan aglutinada en la banca tradicional.

Las plataformas de préstamos colaborativos dan la posibilidad a las pymes de diversificar su financiación con el fin de no depender tanto de los grandes acreedores. Es importante que los profesionales conozcan las ventajas que ofrecen estas plataformas: procesos ágiles, reducción de costes, transparencia operativa, etc. No se trata de dejar de lado al banco, sino de anticiparse a las incertidumbres del futuro.

Crowdlending, financiación alternativa

Según la Encuesta de Préstamos Bancarios (EPB), en el cuarto trimestre del año pasado, los criterios para la aprobación de préstamos concedidos a empresas se mantuvieron sin cambios apreciables, mientras que las condiciones para la apertura de nuevos préstamos se suavizaron. De hecho, la demanda de financiación por parte de las sociedades se redujo ligeramente en los cuatro últimos meses de 2018.

Este cambio podría deberse a que las empresas españolas son cada vez más permeables a la irrupción de la financiación alternativa. Afortunadamente, van asimilando el crowdlending como una oportunidad para reducir la fuerte dependencia que tienen ante la banca tradicional. Gracias a la proliferación de plataformas de financiación participativa (PFP) y a la acumulación de casos de éxito, se va superando el tópico de calificar a estas fintech como el último recurso ante una situación de apuro.

Acceso al crédito: caro y concentrado

Diversificar las fuentes de financiación debe ser una tarea capital para las sociedades, sobre todo, teniendo en cuenta que se avecina un endurecimiento de las condiciones crediticias. De hecho, otro artículo publicado por el Banco de España, Ajustes de las políticas crediticias en un contexto de tipos de interés negativos, determina que el mantenimiento de tipos de interés negativos durante mucho tiempo podría afectar negativamente a la oferta de crédito, sobre todo, en aquellos bancos menos capitalizados.

Más caro, con más restricciones y, además, más concentrado. Tras la crisis, desaparecieron varias cajas, dando comienzo a un proceso de concentración bancaria que no ayuda a pluralizar el origen de los fondos a los que recurren las pymes. Las previsiones siguen ahondando en la consolidación del sector. No solo Standard & Poor’s considera que 2019 traerá más fusiones entre entidades medianas españolas, sino que el propio Banco Central Europeo estima que todavía hay demasiados bancos en el mercado.

Aliados por la innovación

Es innegable que el crédito se concede actualmente de una forma más eficiente porque no se quieren correr los riesgos del pasado. Sin embargo, en algunos casos, la calidad exigida a las empresas que necesitan ampliar su crédito es tan alta que se estrangulan sus posibilidades de crecimiento. Este vacío debe ser llenado por los préstamos peer to peer (P2P) y peer to business (P2B). La diferencia está en que, en vez de acudir a un gran acreedor, se accede a varios inversores que, al igual que el banco, obtendrán un interés por los fondos prestados.

El crowdlending no tiene como objetivo sustituir la financiación bancaria, sino complementarla. De hecho, la mayoría de los proyectos que entran a formar parte de los marketplaces de las plataformas tienen detrás a compañías que ya tienen una línea de financiación abierta con uno o varios bancos, o incluso, que aportan recursos propios. Hablamos de empresas que tienen una trayectoria comprobable, que facturan y dan beneficios, pero que necesitan más agilidad en la tramitación de sus peticiones de financiación, además de una operativa menos complicada.

La banca tradicional, que al principio mostró su oposición en bloque al crowdlending, ha sido testigo de la regularización de las plataformas. Han comprobado que se trata de un negocio con intención de echar raíces y que puede servirles de aliado en su carrera hacia la digitalización. Las entidades deben hacer una apuesta seria por la innovación, por eso van surgiendo acuerdos e incluso compras. Los bancos no quieren perder la batalla del futuro, quieren estar preparados y saben que dentro de las plataformas hay mucho talento.

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