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Hay dos palabras por las que los ahorradores se fijan en el crowdlending: independencia financiera. Alcanzar la solvencia económica suficiente para no tener que depender de un empleo con horarios convencionales es el sueño de muchos. Aquellos que ponen todos los medios para lograrlo se agrupan en torno al movimiento FIRE, que son las siglas en inglés de financial independence, retire early, literalmente en español, independencia financiera, retiro temprano. Este movimiento va más allá de la mera estrategia de inversión, constituyéndose como un verdadero estilo de vida. Además, es muy habitual que sus adeptos compartan sus trucos, avances y logros a través de Internet mediante sus blogs y redes sociales, creando una gran comunidad virtual. Su éxito radica en la simpleza de su planteamiento: generar ingresos pasivos que permitan vivir sin trabajar.

crowdlending independencia financiera

El gran pilar de este movimiento es el ahorro, que debe acompañarse de un análisis pormenorizado de los gastos. Por otro lado, vivir de las rentas no tiene por qué significar abandonar el plano laboral de forma radical, sino que es posible dedicarse a emprender actividades que, además de ser negocio y generar beneficios, nos realicen como personas. Es el caso de personas que se ganan la vida profesionalizando sus aficiones. Internet es una buena herramienta para la monetización de nuestros gustos, sacando rendimiento a nuestro expertise. Dentro del FIRE también se aboga por la vida sencilla, sin grandes lujos. Igualmente, la inversión de parte del ahorro es fundamental, pero siempre y cuando nuestra situación financiera no requiera de liquidez inmediata y podamos asumir cierto riesgo. En este sentido, el crowdlending se presenta como una opción muy interesante para todos los que tienen en mente unirse al movimiento FIRE.

Los seguidores del movimiento FIRE mantienen una postura de ahorro muy agresiva, sobrepasando en ocasiones la barrera del 50% de sus ingresos mensuales

Practicar el ahorro es síntoma de una buena salud económica, y los seguidores del movimiento FIRE lo llevan al extremo. En este sentido, una de las fórmulas más popularizadas es la regla del 50/30/20, en la que el 50% de los ingresos sirve para cubrir los gastos fijos, el 30% para los variables y el 20% para el ahorro. De este modo, en el primer grupo entrarían las necesidades básicas como la hipoteca o el alquiler, el supermercado, los suministros, etc. En el segundo, estaríamos hablando de gastos prescindibles, pero que forman parte de nuestro día a día, desde comer en un restaurante hasta ir al teatro. Precisamente, es este conjunto de gastos en el que recortan más aquellos que siguen un estilo de vida FIRE, hasta el punto de lograr destinar un 50% de sus ingresos al ahorro.

Según la última encuesta de presupuestos familiares realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondiente a 2019, el gasto medio por persona fue de 12.151 euros. Esto significa que cerca del millón y medio de trabajadores que ganan por debajo del salario mínimo difícilmente se plantearán ahorrar por encima de un pequeño colchón para imprevistos. Minimizar el gasto se convierte en la mejor manera de aumentar cada vez más los fondos de reserva. Los ahorradores profesionales realizan un análisis exhaustivo de sus finanzas con el fin de detectar qué partidas es posible reducir o, incluso, eliminar. Por otro lado, es común que a medida que se gane en experiencia profesional suban los ingresos. El secreto está en no gastar más conforme se gana más dinero.

La regla del 4% se refiere al porcentaje que podemos retirar cada año al jubilarnos. Los ingresos pasivos que genera el crowdlending nos acercan a la independencia financiera

Otro de las máximas en las que se apoya el movimiento FIRE es la regla del 4% o safe withdrawal rate (SWR), que podría traducirse como tasa segura de retiro. Esta fórmula guarda relación con el porcentaje de nuestro dinero invertido que podemos retirar cada año, sumándole la inflación, una vez llegue la jubilación sin llegar a quedarnos sin liquidez. Esta simulación está calculada según el mercado americano y para que en un periodo de 30 años no nos quedemos sin dinero. En caso de querer retirarse antes, el porcentaje que podremos sacar de nuestra cartera deberá ajustarse al 3,5%, o incluso, al 3%. Igualmente, el escenario también variará en función de la composición de dicha cartera, ya que se recomienda dar más peso a la renta variable frente a la fija, priorizando las acciones a los bonos. Además, hay que considerar posibles comisiones e impuestos, así como otros activos que podrían transformarse en líquido, como el patrimonio inmobiliario.

Definir objetivos, hacer un seguimiento de nuestra cartera de valores y apostar por la diversificación es fundamental, puesto que el hecho de que un producto haya tenido una buena rentabilidad en el pasado no significa que vaya a tenerla también el futuro. En lo que respecta al crowdlending y su relación con la independencia financiera, las limitaciones impuestas al inversor no acreditado hacen prácticamente imposible alcanzar la libertad financiera, a no ser que se solicite el tratamiento de inversor acreditado o se combine la inversión en plataformas nacionales con extranjeras, asumiendo el riesgo que ambas opciones suponen. Aún así, se debería complementar con otros vehículos de inversión en renta fija y variable.

 

Lo cierto es que en la red abundan los ejemplos de pequeños ahorradores que han hecho pública la composición de sus carteras, mostrando aspectos como la inversión inicial y recurrente en cada plataforma. Del mismo modo, explican con todo lujo de detalles la rentabilidad que les ofrecen las plataformas en las que participan, diferenciando claramente entre aquellas que se dedican a los préstamos a particulares y las que están especializadas en empresas. De este modo, invirtiendo dinero mes a mes y reinvirtiendo los intereses, se van generando ingresos pasivos que les acercan a ese retiro temprano. Desde CIVISLEND animamos a descubrir las bondades del crowdlending inmobiliario a partir de una cantidad mínima de inversión por proyecto de 250 euros, con una rentabilidad media del 8%.

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