Accediendo al panel

La tecnología dentro del hogar cobra peso entre los españoles. Según un estudio realizado por UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), si bien solo el 11% asegura vivir ahora en un hogar inteligente, el 48% tiene elementos instalados encaminados a conseguirlo, tales como sistemas automatizados, aparatos inteligentes o de IoT. Entre los que todavía no se han decidido, un aplastante 93% estaría dispuesto a dar el paso. De este porcentaje, un 20% de los encuestados admite que invertiría entre 500 y 1.000 euros en domotizar su casa, mientras que otro 25% elevaría la apuesta por encima de los 1.000 euros. En el momento de priorizar las diferentes soluciones que nos brinda la domótica, los asistentes por voz lideran el ranking dentro de las smart homes, seguidos por la iluminación inteligente, la automatización del confort térmico y las alarmas conectadas que envían notificaciones instantáneas ante violaciones del perímetro. Menos prisa correrían los electrodomésticos inteligentes, las persianas automatizadas o el control de los cerramientos.

Pero más allá de operar mejoras en viviendas de segunda mano para adecuarlas a este revolucionario contexto tecnológico, la vivienda de obra nueva aparece como una solución en la que estos sistemas vienen de serie para evitar preocupaciones. En este sentido, debido a la creciente predisposición de los clientes hacia las smart homes, la promoción residencial está incluyendo amplias prestaciones domóticas en sus proyectos, actuando en línea con esta imparable pulsión por parte de la demanda que busca una vivienda en propiedad digitalizada. No obstante, aún hay quien se resiste a ser partícipe de esta tendencia escudándose en argumentos cuyo fundamento no se sostiene. Para desterrar esta desconfianza, vamos a rebatir esos falsos mitos ampliamente extendidos sobre las smart homes que hay que dejar definitivamente atrás.

  1. Tener una smart home es muy caro

Es de sentido común que cuantos más extras tiene un inmueble, más alto será el precio de venta. La domótica es una tecnología que encarece la vivienda, pero no hasta el punto de marcar una brecha insalvable. Gracias a los rápidos avances que se están produciendo en este ámbito, actualmente cuesta menos instalar elementos inteligentes que cuando este campo estaba en su etapa incipiente, dado que ahora existe una mayor competencia entre las marcas que los desarrollan. Además de ser más asequible que en el pasado, podemos beneficiarnos de mayores adelantos técnicos debido al elevado gasto en I+D de los fabricantes. Es decir, ahora tenemos más prestaciones por menos dinero sin descuidar la calidad. Por otro lado, no es lo mismo acceder a la domótica de forma integral que ir implementándola poco a poco. Esto hace que la inversión se reparta en el tiempo y nos resulte más cómodo costearla. Además, al ser escalable, podemos ir ampliando las funcionalidades de nuestra smart home en función de nuestras finanzas.

  1. Instalar soluciones para smart homes es muy complicado

La democratización de la domótica nos faculta para que, aún partiendo de conocimientos escasos o prácticamente nulos, seamos nosotros mismos los que conectemos determinados dispositivos. Las compañías se preocupan no solo de lanzar al mercado productos adaptados a todos los bolsillos, sino de procurar que su puesta en marcha resulte sencilla para ampliar sus beneficios. Hace unos años era común toparse con el obstáculo de la incompatibilidad entre elementos inteligentes debido a que cada uno operaba bajo protocolos diferentes. Sin embargo, el proceso de estandarización está consiguiendo que convivan en armonía sin dar problemas. En cualquier caso, si se trata de una instalación que implique una automatización del hogar de mayor calado, delegar en manos profesionales con sobrados conocimientos técnicos es una garantía.

  1. Una smart home supone pagar facturas más caras

Cualquiera podría pensar que conectar tantos dispositivos a la red eléctrica tiene como consecuencia un consumo de luz más alto. En un momento en el que la crisis de la energía está generando serios problemas a las economías más vulnerables debido al alto coste de los suministros, la urgencia por la domótica pasa a un segundo plano. Sin embargo, el ahorro energético que generan estas soluciones está más que probado. Además, aunque tengamos implementados muchos dispositivos, la fibra óptica que ofrecen los operadores de Internet asegura que podamos navegar prácticamente sin límites a una gran velocidad al tiempo que disfrutamos de todas las ventajas de una smart home. En caso de cortes de luz, habrá que volver al modo manual, pero la integridad de los dispositivos no se verá comprometida.

Una simulación realizada por CEDOM, la Asociación Española de Domótica, en colaboración con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) revelaba que el ahorro en calefacción llegaría al 39%, el de agua caliente el 27% y el de electrodomésticos el 12%. Asimismo, en la cocina se lograría el 11%, otro 9% en iluminación y un 2% en aire acondicionado. La vivienda en la que se llevó a cabo esta prueba tenía una superficie de 130 metros cuadrados, constaba de dos plantas y estaba habitada por una familia de tres personas. Hay que tener en cuenta que esta medición se realizó en 2008. 14 años después y con lo que esta tecnología ha progresado, es de esperar que estos porcentajes sean todavía más elevados, además de requerir una inversión previa más reducida.

  1. Las smart homes plantean problemas de seguridad

La tecnología es una arma de doble filo. Por un lado, nos aprovechamos de ella para añadir confort a nuestra vida cotidiana, pero abrirle la puerta también significa hacerlo a los ciberdelincuentes. Para proteger tus datos de los ataques de posibles intrusos informáticos, es fundamental que todos los aparatos inteligentes que tengas conectados estén permanentemente actualizados. Las empresas que hay detrás de estas soluciones domóticas destinan grandes recursos en ciberseguridad para cortar el acceso a los hackers y que sus productos resulten inviolables. Por tu parte, tú también puedes tomar medidas para que tu smart home sea más segura. Debes ser consciente de que una contraseña WiFI fuerte es la mejor defensa. Además de cambiarla recurrentemente, preocúpate de realizar combinaciones de letras y números, mayúsculas y minúsculas y otros caracteres especiales. Es mejor no apelar a nombres de personas, mascotas o lugares, sino que sea una sucesión que escape a la predicción.

 

 

Registrarme