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Uno de los mandamientos que todo inversor debe cumplir para tener éxito es el de la diversificación. Crear y mantener una cartera diversificada requiere esfuerzo y tiempo, pero la recompensa a esta dedicación es un equilibrio entre riesgo y rentabilidad capaz de generar importantes beneficios. El primer paso será la selección, luego habrá que combinarlos y por último, realizar cambios en su configuración a lo largo del tiempo.

Una de las consecuencias lógicas de la crisis sanitaria fueron las limitaciones a la movilidad. España, un país con un fuerte componente turístico, sufrió las consecuencias en una de las industrias más importantes para su economía. Los exigentes de planes de vacunación han sido uno de los soportes que ha permitido la vuelta de extranjeros. En términos de compra de viviendas por parte de extranjeros, también se ha recuperado parte del terreno perdido a causa de la pandemia.

Invertir en vivienda es una de los métodos más consolidados para optimizar el ahorro. El perfil del inversor en vivienda clásico es aquel que adquiere un propiedad residencial con el fin de ponerla en alquiler durante unos años. Pero comprar una casa no siempre es tan fácil como parece, pues entran en juego muchos factores en el antes, durante y después. Estas son algunas de frases que oirás o que te dirás a ti mismo y que es preciso matizar.

Aunque las buenas oportunidades se transaccionan en tiempo récord, detrás de esta brillante recuperación hay una sombra que pasa desapercibida pero que supone un importante obstáculo para el sector: el stock de vivienda sin vender. Las razones que explican por qué este inventario sigue siendo elevado están en su deslocalización, la falta de infraestructuras, su obsolescencia, su escasa eficiencia energética y la ocupación.

La construcción se postuló como alternativa de empleo para los trabajadores que, debido a la pandemia, perdieron su empleo. Sin embargo, está siendo difícil cumplir con este compromiso. Una de las actividad que más lo está notando es el desarrollo de promociones residenciales, donde desde hace tiempo es complicado contratar mano de obra cualificada. En este sentido, parece que la construcción ha dejado de ser atractiva para los jóvenes.

Las casas prefabricadas son una de las alternativas de vivienda asequible que, poco a poco, se están poniendo de moda en España. En general, este tipo de construcciones representan un ahorro frente a la edificación tradicional, en ocasiones, de hasta el 40%, debido a su proceso es totalmente industrial, lo que también acorta los plazos de construcción. La falta de obra nueva, los precios al alza y la búsqueda de sostenibilidad están fomentando su auge.

Cuando por fin se da el paso de ahorrador a inversor, una de las preguntas que nos asaltan es cada cuánto tiempo hay que revisar la cartera que hemos diseñado para maximizar nuestros ingresos. Como en muchos otros ámbitos de la vida, se impone la regla del equilibrio. Es importante mantenerse informado de cómo van evolucionando los diferentes productos por los que hemos apostado, pero no vale de nada obsesionarse y estar cada día encima de nuestras inversiones.

Una de las consecuencias inesperadas de la pandemia fue que la España vaciada cobró relevancia gracias a la expansión del teletrabajo. En la etapa más difícil, cuando todo el país tuvo que aislarse en casa, fuimos conscientes de las carencias de nuestros hogares. Al ir dejando atrás las altas cifras de incidencia acumulada, la vuelta a la normalidad ha trasladado de nuevo el foco de interés a las provincias donde se sitúan las ciudades de primera línea.

Tener acceso a una buena educación financiera es ahora más fácil que nunca. Sin embargo, del mismo modo que elevar nuestra cultura es más sencillo, igual de factible resulta caer en la angustia y experimentar cierto desasosiego debido a la sobresaturación de datos. Este fenómeno se conoce como infoxicación, un neologismo formado por las palabras información e intoxicación, de ahí que se utilice para describir la sobrecarga informativa a la que actualmente está expuesta la sociedad.

Protegerse de la inflación es fundamental si no queremos que nuestro dinero pierda valor. Dentro del catálogo de productos financieros en los que refugiarse, la vivienda juega un papel crucial. Aunque no es un activo que destaque por su liquidez, lo cual arroja un riesgo, si se entiende como una inversión a largo plazo, es capaz de proporcionar unos ingresos estables más allá de su amortización.

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