Además de apoyar a la economía real por medio de los préstamos a empresas, el crowdlending también colabora en el crecimiento del empleo. El fintech es un campo joven en pleno desarrollo que necesita de trabajadores de varios perfiles para seguir expandiéndose. Es un hecho que las Plataformas de Financiación Participativa (PFP) demandan profesionales capaces de comprometerse con el proyecto y con ganas de alcanzar todo su potencial y demostrar su talento.

La gestión del patrimonio es un aspecto que los pequeños inversores siempre han delegado en los empleados de las sucursales bancarias. Lo más habitual hace apenas una década era acudir a la entidad de toda la vida, aquella en la que se tenía domiciliada la nómina prácticamente desde que dio comienzo la vida laboral.

Cualquier persona que se adentre por primera vez dentro del mundo de los préstamos colectivos se topará con una terminología propia. Las palabras que forman parte del particular universo de plataformas de financiación participativa como CIVISLEND deben ser explicadas para que este instrumento financiero resulte accesible a todos los públicos.

La inversión en crowdlending tiene su propio lenguaje. Para el inversor primerizo, todo lo que rodea a los préstamos colectivos resulta novedoso. Vencer este desconocimiento es esencial para que la confianza se vaya instalando en la mente de los ahorradores. Este listado dividido en dos partes recoge las palabras que suelen aparecer de forma recurrente dentro del universo de los préstamos participativos.

El blockchain está de moda. Su presencia en medios de comunicación y blogs especializados va en aumento y camina en paralelo a su protagonismo creciente en foros del sector. Esta tecnología supone toda una revolución en el ámbito económico y empresarial. La cadena de bloques es un sistema autónomo, distribuido y descentralizado que elimina intermediarios. La clave está en que facilita la realización de operaciones por medio de una base de datos o libro de cuentas donde todos los registros están entrelazados entre sí.

El perfil de inversor es la relación que existe entre los riesgos que se está dispuesto a asumir y los rendimientos que se espera obtener. La toma de decisiones de inversión estará fuertemente marcada por la relación entre estas dos variables. Generalmente, se aceptan tres tipos de inversor: conservador, moderado y agresivo. El crowdlending tiene un riesgo moderado.

El crowdlending no tiene como objetivo sustituir la financiación bancaria, sino complementarla. De hecho, la mayoría de los proyectos que entran a formar parte de los marketplaces de las plataformas tienen detrás a compañías que ya tienen una línea de financiación abierta con uno o varios bancos, o incluso, que aportan recursos propios.

La vivienda ha demostrado ser un valor refugio. Aunque no se disponga del capital suficiente para comprar un bien inmobiliario, es posible obtener rendimientos sin recurrir a la compra, dado que hay fórmulas para invertir en el sector inmobiliario sin tener que pasar por este trámite. Entre ellas destacan la inversión en tu propia vivienda, las SOCIMI, los fondos de inversión inmobiliaria, el crowdequity y el crowdlending.

El artículo 52 de la Ley 5/2015, de 27 de abril, de fomento de la financiación empresarial deja constancia de las prohibiciones a las que están sujetas las plataformas de financiación participativa (PFP) dentro de su régimen jurídico. Entre ellas, hoy vamos a destacar la que niega la posibilidad de que estas puedan “realizar recomendaciones personalizadas a los inversores sobre los proyectos de financiación participativa”.

Invertir en propiedades a través de las plataformas de financiación participativa (PFP) convierte a los que destinan fondos a las mismas en accionistas. Por el contrario, el inversor de crowdlending presta dinero al promotor para que este compre el suelo y pueda iniciar su proyecto residencial. Apostar tanto por uno como por otro requiere de cierto nivel de ahorro y de que este capital no esté comprometido en el corto plazo.

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