El inversor que comienza a dar sus primeros pasos dentro del crowdlending puede sentirse algo apabullado al principio debido a la gran cantidad de información que circula en Internet acerca de cómo funciona la financiación alternativa. En ocasiones, las supuestas sugerencias sobre cuánto y dónde invertir resultan confusas y contradictorias.

Desde CIVISLEND suscribimos la tesis de que la cautela es un buen aliado del buen inversor. Esta preocupación por los detalles no solo debe guiar los primeros pasos del inversor en crowdlending, sino que debe acompañarle siempre que tenga una cartera de préstamos activos.

Antes de comenzar a operar en el entorno de las plataformas dedicadas al crowdlending, hay que fijarse unos objetivos. A la hora de plasmarlos, S.M.A.R.T. es un acrónimo que puede ayudarnos. Se trata de una regla mnemoténica acuñada por George T. Doran a principios de los años 80.

Los seguidores del movimiento FIRE mantienen una postura de ahorro muy agresiva, sobrepasando en ocasiones la barrera del 50% de sus ingresos mensuales. Los ingresos pasivos que genera el crowdlending nos acercan a la independencia financiera.

El crowdlending es un vehículo de inversión plenamente regulado. Con el fin de evitar que los pequeños inversores minoristas queden expuestos a pérdidas que pondrían en peligro su estabilidad económica, la normativa impone límites al importe a invertir. De este modo, encontramos dos perfiles, el de inversor acreditado y el de no acreditado. La diferencia fundamental reside en los ingresos / patrimonio y conocimientos financieros.

Toda inversión que genere rendimientos monetarios está sujeta a una fiscalidad. El crowdlending no es una excepción. La retribución del inversor llega a través de las cuotas de devolución del préstamo que se concede al proyecto que necesita de financiación. Estas cuotas llevan unido un tipo de interés que marca la rentabilidad de la inversión. El ingreso debe declararse ante la Hacienda Tributaria junto con la retención que se le aplica.

Las precauciones que deben tomarse antes de dar el paso e invertir en crowdlending no se diferencian de otros productos, por eso vamos a resumir cuáles serían las reglas de oro para el inversor primerizo.

El scoring se define como un sistema de evaluación bancaria capaz de determinar la capacidad de endeudamiento de un cliente. Por otro lado, el rating de riesgo es una calificación de crédito. En el ámbito financiero, la tarea de evaluar el riesgo de los títulos de deuda la llevan a cabo agencias de calificación de riesgos como Moody’s, Fitch o Standard and Poor’s.

En un escenario como el que estamos viviendo, la inversión inmobiliaria en pandemia mira hacia opciones alternativas, entre ellas, el crowdlending. Es por ello que CIVISLEND tiene mucho que ofrecer al inversor.

Encontrar financiación para sacar adelante un proyecto nunca es sencillo. A pesar de la predisposición inicial de las entidades financieras por fomentar el crecimiento del tejido empresarial en España, el crédito esta fluyendo de una manera controlada y prudente.

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