Toda inversión que genere rendimientos monetarios está sujeta a una fiscalidad. El crowdlending no es una excepción. La retribución del inversor llega a través de las cuotas de devolución del préstamo que se concede al proyecto que necesita de financiación. Estas cuotas llevan unido un tipo de interés que marca la rentabilidad de la inversión. El ingreso debe declararse ante la Hacienda Tributaria junto con la retención que se le aplica.

Los inversores de cierto calado, habitualmente personas jurídicas, dejan en mano de una gestoría o de un asesor fiscal la confección de la declaración de la renta. Sin embargo, el inversor particular, y en concreto, el que atiende a un perfil claramente minorista, puede albergar dudas al respecto. En ocasiones, los vericuetos fiscales, por ser desconocidos y algo complicados, frenan la decisión de muchos potenciales inversores en financiación empresarial. No obstante, el tratamiento fiscal de estos beneficios es realmente sencillo.

Al igual que intereses bancarios corrientes, los intereses percibidos por crowdlending se rigen por la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio. La normativa marca que los intereses computarán como base imponible de ahorro y quedarán definidos como rendimientos del capital mobiliario.

Cuando se trata de los intereses procedentes de productos bancarios, estos suelen aparecen de forma automática al solicitar el borrador de la declaración de la renta. Es algo que vemos en las cuentas de ahorro remuneradas o en los depósitos. Sin embargo, es posible que en el caso de invertir en una o en varias Plataformas de Financiación Participativa, no aparezcan los intereses y retenciones de primeras. Si ya de por sí hay que comprobar el borrador cuando se perciben únicamente rentas del trabajo, cuando te trata de ingresos que computan como ahorro, se debe revisar el borrador con mayor detalle aún.

En caso de que no estén reflejados, el inversor y, al mismo tiempo, declarante, tendrá que consultarlo con la empresa a la que financia, que debe entregar un certificado al final del año fiscal. En el caso de Civislend, es el promotor el que está obligado a retenerle al inversor. Por parte de la plataforma, se facilita la información al promotor para que le resulte más sencillo, por ejemplo, con las diferentes retenciones que se aplican en función de residentes y no residentes de la Unión Europea.

El certificado fiscal contiene los rendimientos, que habrá que sumarlos al resto de intereses provenientes de otras inversiones y hacerlo constar como el importe bruto percibido. El certificado también contendrá la retención que corresponda. Actualmente, los tipos de ahorro en el IRPF son del 19% para intereses menores a 6.000 euros, del 21% entre 6.000 y 50.000 y del 23% por encima de los 50.000. El resultado deberá constar en la declaración al lado de los intereses bajo el concepto de retenciones.

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