Además de ser un producto de inversión capaz de generar una rentabilidad muy interesante, el crowdlending cumple una función social que no puede desligarse de su carácter puramente financiero. Las empresas que apuestan por esta vía de financiación alternativa dan a conocer sus proyectos a los ciudadanos de a pie. Se trata de particulares anónimos, es decir, personas normales y no grandes fortunas. Por lo tanto, estamos hablando de que uno de los logros del crowdlending ha sido democratizar la inversión a todos los públicos.

Hasta hace relativamente poco, únicamente los patrimonios más abultados tenían la ocasión de invertir en productos novedosos de alto rendimiento. Hoy en día y gracias al auge que vive el crowdlending, los préstamos ya no están monopolizados por un único acreedor que cuenta ya con una dilatada trayectoria dentro del mundo de la inversión, sino que es un numeroso grupo de personas con una situación financiera normal el que financia de manera conjunta un proyecto. Es el ejemplo perfecto de que la unión hace la fuerza, una fuerza capaz de impulsar uno de los motores fundamentales de un país: la economía.

La conexión que facilitan las plataformas de financiación participativa entre oferta y demanda es directa y ha demostrado ser realmente eficaz y productiva. Por una parte, las compañías encuentran en esta disruptiva forma de operar un modo de financiarse que puede ayudarles allí donde las entidades bancarias tradicionales no llegan. Además, la transparencia que exigen estas plataformas obliga a los promotores a ser completamente sinceros con sus cuentas, lo que ayuda a construir un sistema donde la integridad es fundamental. El riesgo se analiza al detalle y el inversor dispone de información veraz, tomando sus decisiones en base a datos objetivos.

Por otra parte, los inversores que empiezan a contemplar el crowdlending como una posibilidad para sus ahorros van tomando conciencia de que, con sus fondos, que gestionan cómodamente en el entorno online, están aportando su granito de arena a la economía real, dado que se convierten en protagonistas de la expansión del tejido empresarial del país y en la creación de puestos de trabajo. El fuerte componente ético que hay detrás del crowdlending es, por tanto, un aliciente más para que los préstamos vehiculizados por medio de plataformas como CIVISLEND sigan creciendo.

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