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Una vez terminadas las celebraciones navideñas, llega el momento de encarar el 2022 con fuerzas renovadas. Las primeras semanas del año siempre representan una buena oportunidad para marcarse determinados propósitos financieros. No importa en qué momento estés en relación a tus finanzas personales. Esta lista de intenciones puede componerse tanto si todavía estás en la situación de ahorrar para invertir como si eres un inversor primerizo o ya cuentas con experiencia. Del mismo modo que muchos se comprometen a dejar de fumar o a ir regularmente al gimnasio, puedes asumir retos que tengan que ver con tu dinero y cómo sacarle el mejor rendimiento. Lo verdaderamente relevante es que tengas voluntad para ser constante respecto a los desafíos que te pongas por delante.

Reservar tiempo para mejorar la educación financiera

Ampliar tus conocimientos financieros siempre es una buena meta. El aprendizaje autodidacta resulta muy enriquecedor, pero si no estamos familiarizados con la economía, lo mejor es buscar fuentes que se adapten a nuestro nivel, con el fin de que no nos veamos tentados de abandonar nada más empezar. Proponte a ti mismo superar la pereza con un dedicación de entre 10 y 15 minutos al día. Si la lectura te resulta poco atractiva, existen multitud de materiales audiovisuales a los que podrás acceder a través de Internet y de forma gratuita.

Para tener una buena base sobre los agregados macroeconómicos, nada mejor que consultar vídeos de Youtube. Para profundizar en la inversión y en los productos financieros, además de blogs y guías online, tienes la opción de suscribirte a varios podcasts o de apuntarte a ciertos webinars. Estar al día de las últimas noticias es fundamental para entender desde cómo se están comportando las empresas en bolsa hasta por qué baja la rentabilidad de los depósitos o por qué se están poniendo de moda las criptomonedas. Más allá de los medios de comunicación tradicionales, las redes sociales nos ayudan a no perdernos nada. Es sencillo avanzar en cultura financiera, solo debes proponértelo.

Establecer una rutina de ahorro

Es obvio que, para acumular, tendrás que renunciar a gastar, por eso es importante que construyas un presupuesto equilibrado. En los gastos variables, el autocontrol y la capacidad para distinguir lo superfluo de lo necesario son los mejores aliados. En cuanto a los fijos, siempre podemos tratar de negociar o buscar alternativas más económicas en determinados pagos recurrentes, como el alquiler o los suministros. Hay que imponerse límites de consumo si de verdad queremos alcanzar nuestros objetivos, puesto que sin ahorro no podrán materializarse.

Existen muchos métodos para ahorrar, solo debes encontrar el que más te convenga. Incluso hay sistemas con los que se ahorra sin darse cuenta, como las apps del banco que redondean tus pagos para ahorrar lo que sobra. Llegar a final de mes de forma holgada significa adecuar lo que ganamos y gastamos conforme a un estilo de vida determinado, sin brechas provocadas por el excesivo endeudamiento.

Destinar un porcentaje mensual a la inversión

Tras la pandemia, la inflación se vislumbra como la amenaza capaz de mermar nuestro poder adquisitivo si no ponemos nuestro ahorro a trabajar. Muchos piensan que para invertir hay que partir de un capital elevado, pero nada más lejos de la realidad. Si has sido capaz de construir un fondo de emergencia que te cubra ante imprevistos, ha llegado el momento de abrirse al mundo de la inversión. En caso de que seas un inversor con recorrido, quizá es el momento de descubrir otras oportunidades y vehículos financieros.

Sea como fuere, lo importante es que la inversión responda a una estrategia, y si es automatizada, mejor. Programar mensualmente aportaciones a un fondo, una plataforma de financiación participativa o un plan de pensiones son movimientos que nos acercan a nuestros objetivos. De este modo, al tenerlo todo ajustado a unos parámetros definidos, evitamos la tentación que gastar ese dinero en vez ponerlo a generar rendimientos.

Dar un repaso a las metas financieras

¿Tu situación financiera, laboral y familiar es la misma que hace un año o algo ha cambiado? Si algún plano de nuestra vida ha dado un giro, es posible que haya que repensar nuestros objetivos financieros. Imaginemos que nos hemos quedado sin trabajo o, todo lo contrario, que nos han ascendido. Ambos escenarios exigen revisar nuestra planificación financiera. Quizá hace un año tenías claro para qué invertías, pero son muchas las variables que han podido cambiar la respuesta.

Lograr la independencia financiera es una meta ambiciosa, pero al igual que tener una jubilación más cómoda, se basan en estrategias a largo plazo y, por lo tanto aceptarán más riesgo. Otros fines tienen nombre y apellidos: comprar una casa, hacer un viaje, formarse en el extranjero… Son motivos que responden a un horizonte temporal más reducido, por lo que tendrás que escoger productos más líquidos y con menor exposición.

Abrirse a nuevos productos financieros

Año nuevo, inversiones nuevas. La frase “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, atribuida a Albert Einstein, debería ser nuestra acompañante a partir de ahora. Innovar dentro de nuestra cartera de inversión es la clave para hacer que nuestros ahorros alcancen todo su potencial. Quizá sea el momento de abandonar un perfil de inversor estrictamente conservador, ya que según el binomio riesgo-rentabilidad, en este nivel la seguridad atenaza las ganancias. Por algo más de riesgo, estaríamos perdiéndonos productos en pleno auge, como el crowdfunding o los fondos indexados. Para inversores con mayor conocimiento, quizá sea el momento de mirar hacia las criptomonedas o de comprometerse con los criterios ESG y apostar por la inversión con impacto.

Hacer un seguimiento a nuestra cartera

A finales de año o a comienzos del siguiente suelen ser los momentos ideales para valorar el estado de nuestras cuentas y de nuestra cartera de inversión. Debemos comprobar y ajustar los porcentajes que tenemos destinados a cada producto y valorar si es necesario redistribuirlo, además de comprobar que los rendimientos se están liquidando en tiempo y forma. Pero más allá del funcionamiento, hay que vigilar las comisiones, tanto de nuestros productos de ahorro como de inversión. Debemos listar qué intermediarios están manejando nuestro dinero y comprobar qué gastos nos suponen. Es difícil encontrar una entidad financiera que no cobre por el mantenimiento, pero en la banca online aún es posible. En cuanto a los brókers, en Internet siempre hallaremos comisiones más reducidas, pero debemos valorar si la calidad del servicio responde a lo que buscamos.

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