La desintermediación es el proceso por el cual el usuario final de un producto o servicio accede al mismo de forma directa a través del fabricante o proveedor, sin necesidad de intermediarios. Para que la cadena de suministro vaya de un punto a otro se necesita un canal de comunicación adecuado y que toda la información esté expuesta de forma transparente. En el ámbito financiero se lleva trabajando tiempo en este concepto, tratando de impulsar nuevos modelos que conecten los intereses de oferta y demanda de un modo sencillo y ágil. Dentro de este proceso el papel de los intermediarios es de ejercer de nexo de unión, mediando entre el origen y el cliente.

Esta tendencia es aún muy incipiente en España, dado que la banca sigue jugando un papel esencial dentro del sistema financiero. No obstante, la aparición de negocios emergentes basados en la tecnología han logrado que el inversor se implique cada vez más, tomando sus decisiones de manera autónoma tras documentarse y realizar un análisis exhaustivo de sus necesidades. En cualquier caso, el objetivo de estas innovadoras compañías no es sustituir a las entidades de toda la vida, sino ser un complemento a la banca tradicional.

¿Por qué el crowdlending inmobiliario es un mecanismo de desintermediación financiera?

El fenómeno de la desintermediación está fuertemente impreso en el modo de trabajar de las fintech, empresas disruptivas que cumplen un papel clave dentro de la economía digital. Cuando un producto o servicio es capaz de digitalizarse, más fácil será comercializarlo. Dentro de las mismas, las plataformas dedicadas al crowdfunding inmobiliario desarrollan una actividad fundamental en la búsqueda de un modelo de gestión y asignación de fondos. Estos vehículos sirven de mediador entre los promotores que buscan diversificar sus fuentes de financiación y los inversores que tratan de optimizar su ahorro, sin realizar tareas de asesoramiento, algo que, por otra parte, está prohibido por ley.

Con el entorno online como principal escenario, estas plataformas se erigen como uno de los motores del cambio en lo que respecta al mercado tradicional, en el que la principal manera de invertir en el sector inmobiliario ha sido siempre la patrimonialista, basada en comprar una casa para su posterior venta o alquiler. De este modo, se le ofrece al inversor la posibilidad de actuar financiando proyectos, como si de un fondo de deuda o un banco se tratara, obteniendo una rentabilidad fija conocida desde el principio.

Ventajas de la desintermediación para los promotores

  1. Reducción del peso de la banca: La dependencia del negocio promotor hacia la banca tradicional es todavía muy fuerte. Aunque muchas promotoras cuentan con recursos propios o recurren a la emisión de bonos, el crowdfunding inmobiliario es una alternativa que ayuda a diversificar sus fuentes de financiación. Además, las promotoras de pequeño y mediano tamaño, que no cotizan ni llaman la atención de los grandes fondos de deuda, tienen en las plataformas de financiación participativa un gran aliado.
  2. Rapidez y agilidad en la gestión: Cualquier que haya acudido a una sucursal, aunque sea la de su banco de siempre, se ha encontrado con el mismo obstáculo: la burocracia administrativa, que está muy lejos de ser un valor añadido. Si los tiempos en el momento de pedir un préstamo personal o una hipoteca se alargan más de lo esperado, ni qué decir tiene que cuando de lo que se trata es de financiar la compra de un suelo para construir vivienda, que implica un capital mucho más elevado, la espera puede ser interminable. Las plataformas acortan los plazos de forma drástica.
  3. Flujo directo de los fondos: Obtener financiación a través del crowdlending implica comunicarse de forma directa con los inversores. Las plataformas de financiación participativa son actores versátiles que realizan su labor de forma eficaz, integrando tareas que antes estaban repartidas en varios estadios. A través de cualquier marketplace, los ahorradores conocen todos los detalles del proyecto, y toman la decisión de apostar por él en base a una serie de criterios personales. Cuando se abre una oportunidad, aunque se fija un plazo para la captación, este suele cerrarse en tiempo récord, y los fondos son ingresados en la cuenta del promotor, que devolverá intereses y principal en función de un calendario de pagos.

Ventajas de la desintermediación para los inversores

  1. Comisiones reducidas al mínimo: Invertir a través de los métodos tradicionales conlleva elevadas comisiones que canibalizan los beneficios. Cada uno de los actores que interviene añade su margen al servicio, lo que eleva el coste para el cliente. Al final, la rentabilidad que recibimos por nuestro dinero se queda en mucho menos de lo esperado. Internet ha posibilitado la eliminación de estos pasos intermedios. Ya no existen intervalos que encarezcan la factura, solo un mediador que conecta el punto A con el punto B. Es por ello que el porcentaje anunciado por la plataforma es respetado desde que se inicia la inversión hasta que se recupera la misma junto con los intereses.
  2. Amplia oferta de proyectos: La desintermediación abre las puertas a la competencia, y esto es un gran aliciente para el inversor, dado que el abanico de plataformas es muy amplio. En este sentido, la diversificación de la cartera de crowdfunding inmobiliario es perfectamente posible. No solo tendremos opción de financiar proyectos geográficamente dispersos, sino que también podremos combinar el crowdequity con el crowdlending en función de nuestras preferencias.
  3. Poder de decisión: Cuando tenemos detrás a un asesor financiero, suele ser el que haga y deshaga posiciones teniendo como base unos parámetros previamente acordados. Obviamente, este eslabón no es en absoluto superfluo, dado que su visión profesional del mercado es muy importante. Sin embargo, su presencia no suele ser necesaria cuando hablamos de crowdfunding inmobiliario, ya que aquí el inversor es el centro de todo el proceso. Esto tiene una segunda lectura, y es que como particulares, hay que hacer un ejercicio de introspección y valorar los riesgos. Aunque esto implica una mayor responsabilidad, el funcionamiento de las plataformas es muy sencillo. Siempre vamos a estar al corriente de cómo va funcionando nuestro dinero.
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